Respuesta corta: No.
Respuesta larga: Well, yes, but actually no.
No sé si la persona leyendo esto tenga el mismo tipo de depresión que yo. Pero en muchos casos es una enfermedad crónica/clínica (¿?). No soy doctora, pero debería preguntarle a mi doctor sobre eso. Supongo que este post va para aquellas personas que lo padecen similar a mí
Desde que empecé terapia psicológica y me dijeron que tenía que empezar con los medicamentos tan pronto como me fuera posible, sentí muchas cosas que no esperaba. Primero, sentí alivio, porque no era la primera vez que me lo decían, pero SÍ era la primera vez que mis padres parecían tomarme en serio. Y también sentí miedo, porque mi mamá empezó a llenarme la cabeza de ideas sobre efectos secundarios, y por ahí había escuchado que los medicamentos son prueba y error, junto con muchas historias que no me daban ganas de vivir en carne propia.
Unas semanas después un psiquiatra me evaluó y comencé con mi medicación. Tanto él como mi psicóloga me recomendaron que NO buscara/investigara mis síntomas en internet porque podría sugestionarme y sentir efectos que realmente no sentía. También dijo que estaba la posibilidad de que tuviera que tomarlos toda la vida, o que solo los tomara por un tiempo y después no fueran necesarios. Era como lanzar una moneda al aire y esperar lo mejor.
Tengo qué admitir que las primeras semanas de medicación fueron horribles... Bueno, no tanto. Los primeros medicamentos que tomé me pusieron loquita, confundida, y a veces solo empeoraban mi estado de ánimo. Otras veces era como si estuviera drogada, me daban nauseas, me dolía la cabeza y dormía mucho, o, a veces, no dormía nada. Cuando estaba loquita a todos nos daba risa cómo me ponía, pero no podía salir a ningún lado mientras estuviera así.
Una vez que los efectos secundarios pasaban, mi ánimo comenzaba a mejorar, me dedicaba más a mis proyectos, intentaba salir con mis amigos... Y una vez que ese efecto pasaba, me sentía mil veces peor. No veía salida. A día de hoy, debo tomar dos medicamentos (y no diré cuales); un antidepresivo y otro para la ansiedad, que a día de hoy me sirve para dormir en las noches. De antidepresivo he cambiado tres veces, y del anti-ansiedad solo he cambiado una vez, después de que intenté suicidarme con el primero.
Y luego de un año intentando, parece que ya encontramos el medicamento que evita que me quiera morir 24/7. No puedo decir que soy feliz o que mi vida ha mejorado mágicamente, porque, desgraciadamente, eso no pasa. Pero me siento un poco más normal. Como si fuera capaz de recuperar el control de mi vida. Mejor dicho; como si fuera capaz de ganar control sobre mi vida.
Creo que lo que intento decir con todo esto es que busquen ayuda. Quizás jamás sea capaz de vivir mi vida sin medicamentos, pero eso es mejor que ser un peligro para mí misma cada vez que me dejan sola. Y que intenten hacer cosas que los hagan sentir un poquito mejor, aunque sean fáciles y chiquitas. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero se puede.
Espero que mi medicamento me ayude a que 2020 sea mi año y mi década.
Por cierto, ¡Feliz año nuevo!
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